Hace cosa de dos meses fui al ayuntamiento a solicitar la sala de siempre para un curso de manipulador, lo cual, como siempre, me concedieron sin problemas. Pero al llegar el día y la hora... Había gimnasia de mantenimiento para mayores, y los del ayuntamiento no se habían acordado, así que nos tuvieron que reubicar en la biblioteca, a unos cinco minutos en coche.
Bueno, pensé, ha sido el primer problema después de cuatro o cinco cursos (quitando aquella vez que perdieron mi solicitud, pero el curso se pudo hacer sin problemas)
El miércoles de la semana pasada fui a solicitar sala para otro curso. ¿Cuál quieres? La que esté libre, respondí. Muy bien, pues toma, la sala Tal. Oye, no habrá ningún problema, ¿no? Ah, pues si quieres llama para confirmar. Jo, antes llamaban ellos, pero bueno...
Total, que ayer cogí el teléfono... Pero X, que es el que lleva el tema, está ocupado, que llame en un rato, dicen. A los diez minutos X seguía ocupado, así que le di una hora y media para que acabara sus cosas y volví a llamar. Sí, sí, ningún problema... Hala, pues mañana voy a por la llave.
Hoy, a las 9:30, nada más empezar el horario de atención al público (o el horario en sí, que ya no sé), voy a por la llave. Discusión entre ellos sobre si los que usaron la sala hace 5 días han devuelto la llave. Nadie lo sabe. Que digo yo, que si llamo para confirmar si hay algún problema, lo primero que tienes que hacer es mirar el cajetín a ver si está la llave. Total, que al final me mandan a la biblioteca, porque en la sala Tal no hay sillas.
A ver, si hacemos el cambio ayer, pues puedo llamar a la gente para avisarles. Pues nada, en plan maestro de escuela llevando a la gente a la biblioteca. Cuando empieza el curso y voy a pegar un cartel en la puerta de la sala Tal para los posibles rezagados, veo que la están limpiando... y que dentro, pegadas a la pared, hay sillas.
Ya es la segunda vez consecutiva que tenemos que cambiar el lugar de celebración del curso sobre la marcha, primero por no acordarse de que la sala se ocupaba todas las mañanas y ahora por no comprobar que no tenían las llaves.
Ay, cuánta razón tiene Forges.
martes, 27 de febrero de 2007
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