miércoles, 10 de enero de 2007

Vivimos de la inconsciencia de los demás


Esa reflexión tuve yo el día 24 de diciembre a las siete de la tarde... No, no fue preparando la cena de Nochebuena. Fue yendo a toda prisa a una urgencia. No se escuchaba bien el teléfono, algo de una caída, una pata... Al preguntar de qué altura cayó me dijeron que desde algo que terminaba en -era, así que pensé que sería una desaguaera, vamos un desagüe...


Luego, hablando con el propietario, resulta que cayó por una resbalaera. Lo cual, traducido al cristiano (yo aprendí esa palabra ese mismo día) quiere decir que tiraron al cachorro por un tobogán, de cara, y cayó sobre las patas traseras y el cuello. Resultado, una minifractura en el húmero.


Lo peor fue cuando iba camino del coche desde el bar en que estaba con mis amigos... Una muchacha con un cachorrito de yorkshire de dos meses que vomitaba. Tras preguntar por las vacunas, desparasitaciones y demás, llegó la pregunta clave, y la respuesta, aún más clave: hoy hemos estado en el campo y ha estado comiendo gambas y queso. Coño, el perro come mejor que yo (bueno, no como gambas porque no me gustan). Pero no problemo, "le hemos dado un cuarto de pastilla". Ah, cojonudo. ¿De qué pastilla? "Pos de pastilla". Tras varias deliberaciones entre la familia, se pusieron de acuerdo en que le habían dado un cuarto de Ibuprofeno 600 mg a un yorki de dos meses que vomitaba.


Pues eso, que parándote a pensar, muchos de los casos que nos llegan son debidos a negligencias por parte de los dueños... Del perro comeclavos de ayer hablaremos otro día. Mañana, basket.

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