Allí, con mi posición de observador neutral (salvo los partidos contra el Ciudad, claro), podía ver el espectáculo sin forofismos ni inclinaciones. Y también observaba al público, claro. Del público cordobés, o al menos del que me rodeaba, me sorprendían dos cosas. La primera, las protestas a los árbitros: lo protestaban todo, hasta cosas muy muy claras de apreciación visual o de aplicación del reglamento. La segunda, la falta de conocimiento de la categoría: un fin de semana decidí quedarme en Córdoba porque venía el Ourense, en el que estaba cedido un jugador argentino del que había oído hablar bastante bien: Fede Kammerichs; su primer tiro no tocó aro, y alguien de alrededor dijo muy ufano "No es malo el ruso éste".
Hombre, era un tío muy importante y una posible futura estrella, por lo menos hay que conocer un poco al equipo rival. No te voy a pedir que sepas que Larrañaga, a pesar de la Ñ de su apellido, es estadounidense y juega con pasaporte irlandés, como se sorprendió cuando se lo dije uno que en una final de la Copa Andaluza (CSF-Unicaja) dijo al salir a cancha "por fin un español".
Bueno, a lo que iba...
De un tiempo a esta parte he estado notando esa misma actitud en algunos personajes que me rodean en el Palacio:
- 1.- Falta de conocimiento del reglamento: Joder, llevamos dos años ya con las flechitas de posesión para sustituir al salto entre dos en las luchas... Digo yo que ya va siendo hora de que nos lo aprendamos, eh... Por lo menos eso, que lo de la bocina de posesión ya lo dejo por imposible, el día del León tuve que explicar dos veces la última jugada del tercer cuarto, con mucha gente reclamando como posesos que se había agotado el tiempo de posesión... Sí, con el balón en el aire, luego toca aro y hay una cuenta nueva... Ahora hay que explicárselo a nuestros pívots, que se quedaron mirando cómo Otegi cogía el rebote y metía canasta.
- 2.- Forofismo: Si el tío ha pisado la línea, la ha pisado. Hay veces que veo claramente que la ha pisado, y la gente de alrededor chilla y protesta al árbitro... ¿Me estaré quedando (más) ciego? Hay veces que no lo veo claramente, pero el árbitro está a un metro, pues él sabrá lo que ha visto. O coño, el defensor llevaba siglos quieto bajo canasta, si el nuestro le arrolla pues falta en ataque... Pues todo el mundo a cagarse en las muelas del árbitro.
- 3.- Falta de conocimiento táctico: Detrás de mí se sienta gente bastante crítica con la labor del entrenador... De cualquiera que se siente en el banquillo, no sólo de Costa o de Rodríguez. No se cortan en gritar sugerencias o protestas contra los cambios o cuestiones tácticas... Y deberían cortarse. Por ejemplo, Kortaberría hartándose de defender y dejando seco a la estrella del equipo rival; en un momento dado falla un tiro, y ya se escucha un grito "Sienta ya a ése que no hace nada"; eh, oiga, que esto es algo más que meter canastas. Hace dos o tres partidos, en un final ajustado: jugamos un ataque con Schraeder y para defender lo cambiamos por Drame... Pues poco se tarda en oir que dónde va, que ése no mete una... Coño, lo que queremos en esta jugada es que no nos la metan a nosotros. Y así, cada partido, diez o doce veces.
- 4.- Falta de conocimiento de la liga y del baloncesto en general: ¿Cuántos años lleva Perico Sala jugando en LEB para que la gente no le conozca e incluso al decir "le han dado a Sala" alguien piense que es uno de los árbitros? ¿Cómo es posible que haya gente que piense que Drame, por muy negro que sea y mucho nombre raro que tenga, es extranjero? Coño, que hablamos de un tío que tomó parte en una de las gestas más importantes de nuestro baloncesto, que ha jugado en ACB, que lleva años en LEB. ¿Cómo puede alguien ir al Palacio y decir "¿Contra quién jugamos hoy? Ah, León... ¿Y estos van bien?"
En fin, que me estoy preocupando, y que cada vez soporto menos a los que me rodean en mi asiento del Palacio.

2 comentarios:
Tu si que no tienes ni idea,habrá que verte a ti,seguro que ni animas ni nada.
Amargadoooo
Totalmente de acuerdo contigo. Pero eso pasa en baloncesto y en muchos otros deportes. Hay mucho forofismo y muy poca objetividad. Y si eres objetivo y eso implica una crítica (siempre constructiva) te tachan de anticiudad, antirecreativista y por extensión antionubense... FUERA RADICALISMOS ABSURDOS
Publicar un comentario